El salario mínimo en Japón, Alemania, Reino Unido y Francia

París - El salario mínimo, que el presidente Joe Biden pretende duplicar en EEUU, funciona de forma diferente dependiendo del país. Estos son los ejemplos de Japón, Alemania, el Reino Unido y Francia.

 

En Japón, el sueldo depende de la región

En Japón existen numerosos salarios mínimos, pues cada uno de los 47 departamentos del país fija el suyo propio, en virtud de unas negociaciones nacionales que se celebran cada año entre representantes del ministerio de Trabajo, de la patronal y de los empleados. También existen regímenes especiales de salario mínimo en algunos sectores dentro de cada departamento, por ejemplo, en el sector de los componentes para automóviles o el de la reparación naval en Tokio.

El salario mínimo es más alto en los departamentos más urbanizados. Así, el salario mínimo por hora en Tokio (el más alto) es de 1.013 yenes (8 euros, 9,67 dólares) y el más bajo, de 792 yenes (6,3 euros, 7,56 dólares) la hora, se encuentra en los departamentos de Akita (norte) u Okinawa (suroeste), eminentemente rurales.

Según el ministerio de Trabajo, 1,9% de los empleados de las empresas con al menos 5 trabajadores perciben el salario mínimo o incluso menos (pues existen excepciones).

En el ejercicio 2020/2021, que empezó el 1 de abril de 2020, el salario mínimo horario medio era de 902 yenes (7,10 euros; 8,61 dólares), tan solo un yen más que en 2019.

Se trata de la subida más débil de ese indicador en 16 años, mientras que en los cuatro ejercicios precedentes había aumentado más de 20 yenes cada año, sobre todo bajo el impulso del gobierno de Shinzo Abe, que incentivaba la revalorización de los sueldos para apoyar el consumo e, indirectamente, la inflación.

Los representantes de la patronal pidieron que los salarios se congelen por el impacto de la crisis, mientras que los representantes de los empleados advirtieron que ese tipo de medida incrementaría la precariedad de numerosos trabajadores.

En Alemania, un salario mínimo reciente que podría aumentar

Tras un animado debate, Alemania aprobó la entrada en vigor de un salario mínimo el 1 de enero de 2015. De su revisión se encarga la Comisión del Salario Mínimo, compuesta por sindicalistas, empleadores y un presidente independiente.

Su nivel actual es de 9,5 euros (11,5 dólares) brutos la hora, relativamente bajo comparado con otros países europeos, y la Comisión recomendó subirlo: a 9,60 euros (11,65 dólares) el 1 de julio de 2021; a 9,82 euros (11,92 dólares) el 1 de enero de 2022 y a 10,45 euros (12,68 dólares) el 1 de julio de 2022.

Un estudio publicado en enero de 2020 por el Research Institute for the Future of Work (IZA) concluyó que la instauración de un salario mínimo no hizo que aumentara el desempleo, como temían los economistas. El estudio constató que las pymes tendieron a transformar empleos precarios con salarios bajos en puestos de trabajo perennes.

Según un estudio del instituto IW, próximo a la patronal, en mayo de 2020, el salario mínimo tuvo muy poco impacto sobre el riesgo de caer en la pobreza (si los ingresos del hogar son inferiores al 60% de los ingresos medios), sobre todo porque muchos trabajadores con nóminas bajas tienen otras fuentes de ingresos, como el sueldo de su pareja. El riesgo de pobreza, en cambio, aumentó para los trabajadores empleados a tiempo parcial.

 

En el Reino Unido, un salario al alza pese a la crisis

El salario mínimo (National Living Wage) fue creado, en su forma actual, el 1 de abril de 2016. Es el gobierno quién decide las subidas, a propuesta de una comisión independiente, la Low Pay Commision. El objetivo de las autoridades al lanzar este nuevo sistema era que el salario mínimo aumentara hasta el equivalente al 60% del salario medio antes de 2020, una meta alcanzada, según un informe del gobierno.

El salario mínimo para los trabajadores mayores de 25 años subió un 6,2% el 1 de abril de 2020, hasta alcanzar las 8,72 libras la hora (9,85 euros, 11,95 dólares). Baja en función de la edad, hasta las 4,15 libras (4,69 euros, 5,69 dólares) para los aprendices menores de 16 años.

Unos dos millones de los trabajadores británicos peor pagados debían beneficiarse de una subida de sueldo en abril de 2,2%, hasta 8,91 libras la hora (10 euros, 12,21 dólares). La edad para beneficiarse de ese aumento se redujo de los 25 a los 23 años.

El salario mínimo no genera debate en la actualidad, al contrario de lo que sucede con el ingreso mínimo vital, del que se pueden beneficiar los parados o las personas con bajos ingresos.

En Francia se impulsan las prestaciones sociales

En Francia, el salario mínimo interprofesional (Smic) cumplió 50 años en 2020. Desde 2008, se revaloriza el 1 de enero de forma automática en función de dos criterios: la inflación y el poder adquisitivo. De este modo, en enero subió 0,99%, hasta los 10,25 euros brutos (12,44 dólares), es decir, 1.231 euros netos al mes (1.494 dólares).

En 2020, 2,25 millones de trabajadores (es decir, el 13% del sector privado) se beneficiaron de una subida del 1,2%. La proporción de empleados pagados con el salario mínimo es tres veces mayor entre los trabajadores con un contrato a tiempo parcial (30% contra el 9% de los trabajadores a tiempo completo) y dentro de las pequeñas empresas.

Cada año, algunos sindicatos (como la CGT, que reclama un Smic de 1.800 euros, 2.100 dólares) reclaman al gobierno que vaya más allá en esa subida automática, pero el último "empujón" de 2% se remonta a julio de 2012, al día siguiente de la elección del presidente François Hollande (socialista).

Los gobiernos que le siguieron se abstuvieron de ordenar cualquier subida excepcional, al considerar que esto perjudicaría al empleo del personal menos cualificado. Como las cotizaciones sociales se aliviaron fuertemente en los últimos años, el coste del trabajo con salario mínimo, comparado con el del salario medio, se sitúa en la media de los países de la OCDE y en 2019 pasó a ser menor que el de Alemania.

Para apoyar los ingresos de los trabajadores más modestos, los gobiernos optaron por aumentar "la prima de actividad", creada en 2016. Frente al movimiento de los "chalecos amarillos" de finales de 2018, el presidente francés, Emmanuel Macron, decidió aumentar 90 euros esa prima mensual para los trabajadores que cobran el salario mínimo. A finales de 2019, 4,3 millones de hogares se beneficiaban de ella, un 43% más que el año anterior, por un monto de 185 euros de media.