¿’Game over’ para los estudios británicos de videojuegos por culpa del Brexit?

Londres – Mientras la primera ministra Theresa May utiliza otra vida para intentar pasar de nivel en el juego del Brexit, algunos estudios británicos de videojuegos temen que la salida de la Unión Europea (UE) represente para ellos el final de la partida.

«Nuestra industria es particularmente vulnerable al Brexit», se preocupa Nick Button-Brown, veterano de la escena videolúdica que ahora aconseja a los jóvenes creadores.

Reino Unido -el país donde fueron creados Lara Croft Tomb Raider y Grand Theft Auto- es el quinto mayor mercado de videojuegos del mundo en cifra de negocios, detrás de China, Estados Unidos, Japón y Alemania. Y más de un tercio de sus 20.000 empleados son ciudadanos de otros países de la Unión Europea.

«Antes, montaba mis equipos recurriendo al talento procedente de la UE porque sabía que los podía reclutar y traer fácilmente», dice Button-Brown en las oficinas de Payload Studios, joven estudio londinense responsable del videojuego Terratech. «Ahora, ya no es posible», lamenta ante la inminencia del Brexit.

Vincent Scheurer, cofundador de esta empresa de unos 20 empleados, se pregunta también qué puede pasar tras el 29 de marzo, fecha prevista para la salida de Reino Unido de la UE. «Es mucho más difícil para las pequeñas estructuras reclutar fuera de la UE debido al sistema de visas. Si estas reglas se extienden a toda Europa (…) representaría un verdadero riesgo existencial para el estudio», afirma.

Ante estas preocupaciones, el año pasado se lanzó la campaña antibrexit Games4EU, una iniciativa inhabitual en un medio normalmente reticente a implicarse en política. «Cerca de 80% de los miembros de esta industria votaron por permanecer en la UE y queremos asegurarnos que su voz es escuchada», afirma George Osborn, uno de los cofundadores del movimiento.

¿Privados de FIFA?

Más de un centenar de estudios firmaron la petición de Games4EU. El colectivo afirma temer un alza de los precios de producción, así como la deslocalización parcial o total de algunos estudios hacia el continente.

Les preocupa asimismo la cuestión de la circulación segura de datos compartidos. «De momento, los datos en línea circulan libremente entre Reino Unido y la UE», explica Button-Brown, también miembro de Games4EU. «Pero no sabemos qué pasará con el Brexit, este tema no ha sido resuelto. Existe un escenario en el que de repente ya no podríamos jugar a FIFA con alguien de un país de la UE».

La cuestión no es nimia, ya que los videojuegos aportan cerca de 3.000 millones de libras (3.900 millones de dólares, 3.450 millones de euros) a la economía británica.

«Nuestra industria está mundializada y un Brexit sin acuerdo representaría una barrera en el papel que juega Reino Unido. Desgraciadamente, no existe ninguna solución clara que permita proteger a los estudios de su impacto», considera Tim Heaton, director del estudio Creative Assembly, un actor mayor del sector y una de las pocas empresas que habla oficialmente sobre este tema.

«Las grandes compañías saldrán adelante porque tienen suficiente dinero para gestionarlo», dice Button-Brown. «Los más afectados serán los pequeños estudios, pero esos son precisamente los más imaginativos».

Y sin embargo, el Brexit también inspiró a algunos creadores como Tim Constant, que este verano publicó «Not Tonight», un pequeño juego independiente que transcurre en una Inglaterra posbrexit desencantada y xenófoba.

«Tuvo virtudes terapéuticas», dice Constant, de 40 años. «Este juego nació de un sentimiento de frustración frente al Brexit. Imagino que convertirlo en un videojuego es mi manera de participar en el debate».

«Para mí, el Brexit es como un juego de guerra», suspira Button-Brown. «Pero un juego en el que sabemos por adelantado quien perderá la partida».

Por Killian Fichou