La UE ante el «teatro» británico de Theresa May

Bruselas – La Unión Europea (UE) se enfrenta al último acto del drama del Brexit con la primera ministra británica, Theresa May, visitando el 11 de diciembre las capitales europeas para pedir garantías a sus socios sobre la solución para Irlanda, un «teatro» para el bloque.

«Es un teatro. Quiere mostrar que luchó hasta el final», indicó a la AFP un responsable europeo sobre el último movimiento de May, que la víspera suspendió la votación del acuerdo de divorcio cerrado con la UE en el Parlamento británico, al no contar con la mayoría.

El ‘backstop’, la solución hallada entre Londres y Bruselas para evitar la reintroducción de una frontera en la isla de Irlanda y proteger a su vez los acuerdos de paz del Viernes Santo de 1998, centra la oposición británica al acuerdo de divorcio.

Los más fervientes partidarios del Brexit temen quedar permanentemente atrapados en las redes europeas por este mecanismo, que prevé como solución última un «territorio aduanero común» entre la UE y Reino Unido tras el divorcio total, a falta de una solución mejor.

La ‘premier’ británica busca así «garantías adicionales jurídicamente vinculantes», indicó el secretario de Estado británico para el Brexit, Martin Callanan. Para la portavoz conservadora en Westminster, Andrea Leadsom, estas podrían tomar la forma de un «apéndice».

Los europeos ya han dicho por activa y por pasiva que no se reabrirá ni el acuerdo de divorcio ni la declaración política sobre la futura relación, negociados durante 17 meses entre Londres y Bruselas, pero abrieron la puerta a aclaraciones sobre su interpretación.

De hecho, el artículo 4 del protocolo sobre Irlanda en el acuerdo de retirada ya explicita que el ‘backstop’ sólo se aplicará «temporalmente» hasta que sea sustituido «total o parcialmente» por un acuerdo posterior, en el marco de la futura relación.

Hacia una declaración

El último giro de guión en el Brexit, en cambio, no tomó por sorpresa a los 27 socios europeos de Reino Unido, ya que se esperaban las dificultades de May para lograr una mayoría en su parlamento y que pidiese nuevas concesiones durante la cumbre de esta semana.

Para un negociador europeo, el problema reside en que «Reino Unido nunca ha sido capaz de formular una posición de negociación a causa de todas las promesas, en su mayoría irrealistas, realizadas antes del referéndum» de junio de 2016, en el que ganó el Brexit.

La UE ya rechazó no obstante la posibilidad de «renegociar» para alcanzar un «acuerdo mejor», como le reclaman a May los partidarios del Brexit. «Por supuesto hay margen suficiente, con inteligencia, para más aclaraciones», dijo el titular de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

«Hemos hecho muchas concesiones para llegar a este acuerdo y no somos responsables de la situación política británica», advirtió la ministra de Asuntos Europeos gala, Nathalie Loiseau.

La reunión en la noche entre la ‘premier’ y Juncker en Bruselas, a la que asistía el negociador de la UE, Michel Barnier, debe permitir la elaboración de una declaración, cuyo carácter vinculante está por determinar, dijo a la AFP una fuente europea.

May, que quiere hacer aprobar el acuerdo antes del 21 de enero, «quiere mostrar que obtuvo alguna cosa» durante la reunión especial del Brexit convocada para el jueves en paralelo a la cumbre ordinaria, agregó esta fuente.

«Un poco de pomada»

Los 27 precisarán que el «‘backstop’ es sólo un seguro y que no será utilizado», indica una fuente implicada en las negociaciones, para quien «se trata sólo de una cuestión de presentación», ya que todos buscan una futura relación estrecha que evite su aplicación.

Mapas y cifras sobre la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Gráficos: Laurence Saubadu, Jonathan Walter, Marimé Brunengo

«Si se quiere poner un poco de pomada en el acuerdo, la pondremos, pero no se cambiará», dijo el eurodiputado ecologista Philippe Lamberts tras reunirse con Barnier, subrayando que los partidarios del Brexit «se contentarán con una declaración de buenas intenciones».

El anterior acto dramático, protagonizado por el reclamo de España sobre su futuro papel en la relación con Gibraltar, se logró solventar sin tocar el acuerdo y otorgándole, a juicio de Madrid, las garantías jurídicas necesarias.

España obtuvo cartas del gobierno británico y de los presidentes de instituciones europeas en las que le confirman su interpretación, una visión plasmada también en el acta de la cumbre del 25 de noviembre.

El acuerdo de divorcio «no se ha modificado. Es lo que el gobierno español buscó repetidamente, pero no lo logró», celebró un día después May ante el Parlamento británico, retomando las palabras del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo.

Unas palabras que podrían volverse en su contra, dependiendo del resultado de su actual gira europea y cuando vuelva a la carga para intentar que el parlamento británico apruebe el acuerdo a pocos meses de la marcha de Reino Unido, prevista para el 29 de marzo.

Por Christian Spillmann y Toni Cerdà