Las diversas legislaciones en Europa sobre la eutanasia

París - El parlamento portugués aprobó el viernes 29 de enero una ley autorizando "la muerte medicalmente asistida", con lo que sigue el ejemplo de varios países europeos que ya han adoptado legislaciones que permiten formas de ayuda para morir. En cambio, países de fuerte tradición católica, como Irlanda o Polonia, siguen siendo contrarios a este tipo de ayuda.

Eutanasia legal

En Holanda, desde 2002, está autorizado administrar un medicamento que provoque la muerte cuando un paciente lo solicita, en pleno conocimiento de causa, y si padece sufrimientos "insoportables e interminables" debido a una enfermedad diagnosticada como incurable. Se requiere la opinión de un segundo médico.

Holanda ha sido el primer país en autorizar bajo estrictas condiciones la eutanasia para menores, a partir de 12 años. En abril de 2020, la Corte Suprema autorizó la eutanasia de personas con demencia avanzada, aunque ya no pudieran reiterar su demanda.

En octubre, Holanda anunció que proyecta legalizar la eutanasia para niños de uno a 12 años, enfermos en fase terminal.

Bélgica también despenalizó la eutanasia en 2002 en condiciones estrictamente definidas por la ley. El paciente puede expresar su voluntad en una "declaración anticipada", válida por cinco años, o pedirlo de forma explícita, si tiene la capacidad de hacerlo.

En febrero de 2014, Bélgica se convirtió en el primer país en autorizar sin límite de edad la eutanasia para niños con "capacidad de discernimiento" que sufren una enfermedad incurable.

Desde marzo de 2009, la eutanasia está autorizada en Luxemburgo bajo ciertas condiciones para pacientes mayores con enfermedades incurables.

Otras formas de ayudar a morir

Hasta ahora, en Portugal, solo se permitía el cese del tratamiento en algunos casos desesperados. El texto sometido a votación el viernes autoriza la "muerte médicamente asistida" a adultos "en una situación de extremo sufrimiento, presentando lesiones irreversibles" o que sufren "un enfermedad incurable y mortal".

En España, los enfermos tienen derecho a rechazar ser tratados. La cámara de diputados votó en diciembre en primera lectura un proyecto de ley que reconoce el derecho a la eutanasia bajo estrictas condiciones. El texto debe ser examinado por el Senado.

En Italia, la Corte Constitucional despenalizó en septiembre de 2019 el suicidio asistido (la propia persona toma la dosis mortal), bajo estrictas condiciones, pese a la existencia de una ley que lo prohíbe.

Suiza permite el suicidio asistido y tolera la eutanasia indirecta (tratar el sufrimiento con efectos secundarios que pueden conducir a la muerte) y la eutanasia pasiva (interrupción del dispositivo médico de mantenimiento en vida).

Francia instauró en 2005 un derecho a "dejar morir", que favorece los cuidados paliativos, y luego autorizó en 2016 la "sedación profunda y continua hasta el fallecimiento", que consiste en dormir de forma definitiva a los enfermos incurables o que padecen grandes sufrimientos. En Suecia, la eutanasia pasiva es legal desde 2010.

En Reino Unido, la interrupción de cuidados en ciertos casos está autorizada desde 2002. Desde 2010, son cada vez menos sistemáticas las acciones judiciales contra las personas que ayudan a un allegado a suicidarse por compasión, si éste expresó claramente su intención.

En Alemania y Austria, la eutanasia pasiva es tolerada si así lo desea el paciente. En febrero de 2020, la Corte Constitucional alemana censuró una ley de 2015 que proscribe la asistencia al suicidio "organizado" por parte de médicos o asociaciones.

En Austria, la Corte Constitucional consideró en diciembre que el país viola la ley fundamental si considera el suicido asistido como infracción, por lo que pidió al gobierno que legisle antes de 2021 para anular esa prohibición.

En Dinamarca, desde 1992, cada ciudadano puede declarar por escrito su rechazo al encarnizamiento terapéutico. En Noruega la eutanasia pasiva está autorizada, a solicitud de un paciente en fase terminal o de un allegado si el paciente está inconsciente.

En Hungría, los enfermos incurables puede rehusar un tratamiento mientras que en Lituania se autoriza el cese de tratamientos para enfermos incurables, igual que en Eslovenia.

En fin, en Letonia, no hay acciones judiciales contra médicos que han desconectado a un paciente terminal, para evitarle sufrimientos.