Los atentados de Francia muestran la persistencia de la amenaza yihadista en el país

París – Los ataques perpetrados en el sur de Francia por Radouane Lakdim, que mató a cuatro personas tras presentarse como un «soldado» del grupo Estado Islámico (EI), muestran la persistencia de una amenaza yihadista en el país que preocupa a las autoridades.

Esos atentados recuerdan «que el nivel de la amenaza terrorista en nuestro territorio no ha decaído. Ahora es sobre todo endógena y es ante todo obra de individuos radicalizados que se encuentran en nuestro territorio nacional», explicó el fiscal de París, François Molins.

«Es un riesgo que va a durar, más difícil de detectar», comentó por su parte un alto responsable de la lucha antiterrorista francesa.

El 23 de marzo, Radouane Lakdim mató al pasajero de un coche que robó en Carcasona, antes de disparar contra policías y llevar a cabo una toma de rehenes en un supermercado durante la cual asesinó a tres personas, incluido un gendarme.

Las fuerzas de seguridad lo abatieron al asaltar el supermercado.

Francia, que participa en la coalición militar internacional que interviene en Siria e Irak contra el grupo Estado Islámico, ha sido desde 2015 escenario de una ola de atentados que se cobraron la vida de 245 personas.

Pero el perfil de los yihadistas ya no es el de personas enviadas desde Siria e Irak para cometer atentados en Europa, como ocurrió en los actos que dejaron 130 muertos en París y en Saint-Denis el 13 de noviembre de 2015, sino de personas influenciadas a distancia por la ideología del EI.

Ya en septiembre de 2017, el ministro del Interior, Gérard Collomb, habló de esa amenaza interna fruto, según él, de la «propaganda» yihadista que logró «contaminar a cierto número de mentes».

El perfil de Radouane Lakdim, al que la policía vigilaba por radicalización islamista, recuerda al de otros autores de atentados cometidos en Francia que se volvieron extremistas en el país, como Zyed Ben Belgacem, muerto durante un ataque contra militares en el aeropuerto parisino de Orly en marzo de 2017.

«Terroristas aislados»

A 20 de febrero de 2018, 19.745 personas estaban en el fichero francés de prevención y vigilancia de la radicalización con carácter terrorista creado en 2015. Cerca de 11.000 de ellos eran realmente vigilados por las fuerzas de seguridad.

En la noche del atentado, el fiscal Molins indicó que hasta el momento ningún elemento sugería que Lakdim tuviese intención de viajar a Siria. Según una fuente conocedora de la investigación, el yihadista jamás viajó al país en guerra.

«La amenaza es principalmente fruto de individuos presentes en Francia, ya sea de personas veleidosas a las que se impidió ir a Siria o Irak o de terroristas primerizos que pueden pasar al acto sin que nada lo hiciera presagiar», declaraba en octubre Laurent Nunez, el director de la DGSI, el servicio francés de inteligencia interior.

Esa tendencia aumentó tras las grandes derrotas sufridas por el EI en Siria y en Irak, donde la organización yihadista perdió en unos meses la mayoría de los territorios que había conquistado a partir de 2014.

«La ‘campaña Europa’ que Dáesh (acrónimo árabe del EI) lanzó en mayo de 2014 con el atentado contra el Museo Judío de Bruselas sigue adelante (…) Esa campaña es sobre todo obra de células durmientes, como en Cataluña en agosto de 2017, o de terroristas aislados», como en el sur de Francia, explicó Jean-Pierre Filiu, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París.

Y mientras tanto, recordó el experto, el debate público se centraba en el riesgo que representan las personas que vuelven a Europa tras haber combatido en las filas del EI en Siria o Irak.

Hoy en día, poco menos de 200 de esos individuos, hombres en su mayoría, son objeto de una investigación judicial en Francia por temor a que puedan cometer atentados, según una fuente conocedora de esa cuestión.

Por Mehdi Cherifia