Tras 60 años de independencia, África sigue buscando su modelo de desarrollo

París – En 2020, 17 países de África subsahariana celebrarán 60 años de independencia. Los desafíos que enfrenta la región no son pocos en materia de demografía, crecimiento, pobreza o desigualdad.

El continente sigue buscando su modelo de desarrollo, vital para responder a las necesidades de una juventud ávida de futuro.

MIL MILLONES DE HABITANTES

Gracias al progreso de la medicina y pese a epidemias como el sida, el paludismo y la tuberculosis, la esperanza de vida en África Subsahariana ha aumentado 20 años en las últimas seis décadas, según datos del Banco Mundial (BM).

La población ha aumentado en consecuencia: de 227 millones de habitantes en 1960, a más de mil millones en 2018, y se espera que doble esta cifra en 2050.

También es el continente más joven del mundo. Desde los 60, «el cambio más espectacular es la irrupción de una juventud desempleada», explica a la AFP el sociólogo camerunés Francis Nyamnjoh. «Una población joven, lista para explotar en todo momento porque tiene hambre de libertades políticas, de oportunidades económicas y de realización social».

Pero que también puede convertirse en presa fácil para los grupos armados o extremistas, cuando no entregarse a la emigración clandestina y, con frecuencia, mortal.

Gráfico: Thomas Saint-Cricq y Laurence Saubadu / AFP

POBREZA Y DESIGUALDADES

La parte de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza (menos de 1,90 dólares al día) ha pasado del 54,7% en 1990 al 41,4% en 2015, según el BM.

Pero esta media esconde gigantes diferencias de un país a otro, como entre Gabón (3,4% de la población en 2017) y Madagascar (77,6% en 2012).

«Las desigualdades entre países son tan elevadas como en Asia y las desigualdades dentro del mismo país, tan grandes como en América Latina, donde los campesinos sin tierra coexisten con grandes terratenientes», recuerda el economista togolés Kako Nubukpo.

MEGALÓPOLIS Y ZONAS RURALES

Lagos, Kinshasa… Las últimas décadas han visto aumentar las megalópolis africanas, con frecuencia rodeadas de barriadas marginales de una pobreza extrema, pero también numerosas ciudades de talla media.

Más del 40 % de los africanos viven actualmente en zonas urbanas frente al 14,6% en 1960 (BM). Para 2030, un centenar de ciudades en el continente superarán el millón de habitantes, el doble que en América Latina, según la consultora McKinsey.

ECONOMÍA: «20 AÑOS PERDIDOS»

La economía del continente vivió una fase de expansión hasta principios de la década de los 80, después un periodo de crisis de dos décadas, antes de un «renacimiento» en los años 2000.

«Poniendo el acento sobre el corto plazo en detrimento de las inversiones en materia de educación, salud o formación, los programas de reformas estructurales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial rompieron la dinámica de desarrollo», advierte Kako Nubukpo, autor de «La emergencia africana, cambiemos el modelo de crecimiento».

Gráfico: Thomas Saint-Cricq y Laurence Saubadu / AFP

UN NUEVO MODELO QUE INVENTAR

Débilmente industrializada, con un sector agrícola predominante y un surgimiento solo reciente del sector terciario, África aún está buscando su modelo de desarrollo.

«No hemos salido del modelo colonial. En el fondo, África sigue siendo productora y exportadora de materias primas», del cacao al uranio. Y después «importa sus propias materias primas transformadas», recuerda Nubukpo.

«Hay muy poco desarrollo de industrias locales. Solo podría hacerse con una protección industrial muy fuerte […]», algo poco probable puesto que las grandes potencias quieren seguir vendiendo sus productos al mercado africano, considera Jean-Joseph Boillot, autor de «Chindiáfrica. China, India y África harán el mundo de mañana».

GOBERNANZA

Para Kako Nubukpo, África no se desarrolla porque «está en la trampa de las rentas, y los primeros rentistas son los dirigentes africanos. Hay que promover la democracia […] para tener dirigentes legítimos que crean en el interés general».

Entre los 40 países percibidos como más corruptos del mundo, la mitad estaba en África subsahariana, según el índice de Transparency International.

Por Marie Wolfrom