El Brexit amenaza la estima por los vehículos Skoda en Reino Unido

Mlada Boleslav (República Checa) – Blanco de burlas en el pasado, los Skoda checos seducen actualmente a los automovilistas británicos. Pero el Brexit podría suponer un duro golpe, no solo para las ventas de este vehículo en Reino Unido, sino para la economía checa en general.

Reino Unido es el quinto mercado extranjero para la República Checa, país de la Unión Europea (UE) de 10,6 millones de habitantes y cuya economía depende en gran medida de las exportaciones, especialmente las de coches.

La UE ofreció a Reino Unido una prórroga, hasta el 31 de octubre, para organizar su salida del bloque comunitario, pero eso no elimina la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, lo que implicaría un alza de los aranceles para productos como los vehículos.

Skoda Auto, controlado por Volkswagen desde 1991, coloca cada año en el mercado británico unos 80.000 vehículos, alrededor del 10% de su producción anual.

A pesar de las sombrías perspectivas, la marca checa aumentó sus ventas en suelo británico un 3,6% en el primer trimestre del año respecto al periodo enero-marzo de 2018, con 22.200 unidades, indica a la AFP el portavoz de Skoda Zdenek Stepanek.

En un correo enviado a la AFP, el fabricante dice estar «preocupado y preparado para enfrentar todos los escenarios» y espera una «solución aceptable para todas las partes», sin dar más detalles.

El vicepresidente de la Unión de Industria y Transportes, Radek Spicar, va más allá, advirtiendo sobre un «duro golpe». «Sin acuerdo, las importaciones de vehículos estarían gravadas en torno al 10%. Eso perjudicaría», dice a la AFP. «Empresas como Skoda no se hundirían, pero perderían una parte importante del mercado».

«Además, Reino Unido representa un mercado muy simbólico para Skoda. Esta marca se respeta mucho actualmente, tras haber recorrido un largo camino desde la época en que era objeto de bromas», subraya Spicar.

Se acabaron las bromas

«¿Sabe cómo duplicar el valor de su Skoda? Basta con llenar el tanque de gasolina»; «¿Por qué la ventana trasera del Skoda se calienta? Para que las manos no tiemblen de frío cuando se empuja en invierno»; «¿Dónde circula más deprisa un Skoda? En la cadena de montaje».

Estos chistes son de la época en que Checoslovaquia era uno de los satélites de la Unión Soviética.

En el año 2000, el Skoda Fabia fue nombrado coche del año por la revista «What Car?» y el Skoda Yeti se consideró «mejor coche» en una encuesta realizada en 2013 por la revista «Auto Express» entre 46.000 conductores británicos.

«Un Brexit duro reduciría las exportaciones a Reino Unido en  un 20%, y el crecimiento del PIB checo en 1,1 puntos. Privaría de empleo a 40.000 personas», advierten los autores de un análisis publicado por el banco Ceska Sporitelna.

Las exportaciones checas hacia Reino Unido suponen alrededor de 8.200 millones de euros al año, y los vehículos y piezas representan casi la mitad.

Como la industria automovilística representa casi una quinta parte de la producción industrial checa, es «la más amenazada por el Brexit«, indica a la AFP David Marek, economista jefe de Deloitte Czech Republic.

En 2018, Skoda Auto, el surcoreano Hyundai y la empresa conjunta TPCA (Toyota Peugeot Citroën Automobile) produjeron más de 1,43 millones de automóviles en República Checa, un nuevo récord. Más del 60% son Skoda.

La economía checa, que registra un crecimiento constante desde 2013, avanzó un 2,9% en 2018, tras un alza del 4,5% el año anterior.

Sentido común

El Brexit también perjudicará a los fabricantes checos de componentes para centrales nucleares, equipos electrónicos, dulces y material fotográfico.

«En Reino Unido, generamos un volumen de negocios anual de alrededor de diez millones de euros, lo que representa un 4% del conjunto de nuestros ingresos», constata Tomas Kolar, director general del fabricante de camas de hospital y colchones Linet.

«Un Brexit duro sería desagradable, pero no crítico», considera.  Si Reino Unido se va de la UE, Linet se verá obligado probablemente a pedir un nuevo certificado para permanecer en el mercado británico.

En caso de Brexit duro, Kolar estima que sus colchones especiales tendrán un impuesto del 6,5%. «Sería duro. Espero que prevalezca el sentido común», concluye.

Por Jan Flemr