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El ciberespionaje británico abre sus puertas para captar savia nueva

Londres - Los ciberespías británicos están abriendo las puertas de su guarida secreta con el objetivo de atraer sangre y armas nuevas, y formar a la próxima generación de centinelas del ciberespacio, un paso no exento de riesgos.

Con iniciativas de reclutamiento dirigidas a hipsters, rompecabezas navideños e ideas de "start-ups", el altamente secreto GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno), permite que el gran público se asome a sus actividades.

La última iniciativa fue la cita "Cyber Accelerator", el pasado mes de diciembre en el Centro de Ciberseguridad Nacional (NCSC) -parte del GCHQ-, en la que inversores, periodistas y emprendedores fueron invitados a una inusual visita.

El proyecto "Accelerator" conecta a emprendedores tecnológicos con expertos del GCHQ, con la idea de que las empresas puedan convertir buenas ideas en productos de ciberdefensa.

La idea es abrir las puertas a jóvenes genios de la tecnología, la misma que subyacía en los anuncios publicados por la agencia en el este de Londres, sede de muchas de estas nuevas sociedades "start-up", o en el desafío del puzzle que proponía al público 29 bloques de letras para descodificar un mensaje.

Una vez en las oficinas del NCSC en el centro de Londres, los visitantes descubrieron las nuevas armas de seguridad con las que los jóvenes emprendedores quieren seducir a los inversores privados como parte del programa "Accelerator".

"El alambre de espinos está ahí para mantener a la gente alejada, pero lo que hace es mantener a la gente recluida. Crea una comunidad reclusa, y queríamos romper con eso", explicó el vicedirector del NCSC, Chris Ensor. "'Accelerator' es el siguiente paso natural, salir al mundo".

Nueve empresas, que han estado ya trabajando con el GCHQ durante nueve meses, presentaron ideas a inversores que iban desde las defensas para critpodivisas y los productos domésticos conectados a la red, hasta un "hardware" capaz de borrar los contenidos de un ordenador en caso de robo.

Riesgos para la seguridad

El director ténico del NCSC, Ian Levy, reveló que la agencia sufrió 600 ciberataques en su primer año, de los cuales 35 fueron clasificados como "serios". "Nos han enseñado algunas cosas", dijo. "Nuestros adversarios son infinitamente inventivos, son brillantes".

Alan Woodward, experto en seguridad informática en la británica Universidad de Surrey, alabó este proyecto de aunar la creatividad individual con el poder del Gobierno. "Algunas de las mejores ideas vienen de un hombre solo (...) A veces no encuentran un refugio natural en las grandes empreasas o el Gobierno, y (este proyecto) trata de echarles una mano".

Es una cita con espíritu de Silicon Valley y perspectivas de ganar dinero. "Puedes pagarle a alguien 30.000 libras (40.000 dólares o 34.000 euros) al año para ir a trabajar al GCHQ y luego pueden duplicar eso yéndose al sector privado. Es difícil atraerlos y retenerlos", admitió Woodward.

"Sabemos que el GCHQ tiene muchas, muchas ganas de atraer talento joven", explicó Anthony Glees, director del Centro de Estudios de Seguridad e Inteligencia de la también británica Universidad de Buckingham. "Algunos de los piratas informáticos de mayor éxito eran muchachos de 16 y 17 años que trabajaban desde su habitación".

De todos modos, la necesidad de compartir información con ciudadanos particulares crea riesgos de seguridad, añadió, recordando el caso del estadounidense Edward Snowden, un colaborador del NSA -equivalente estadounidense del GCHQ- que luego reveló muchos de sus secretos.

El GCHQ examina con lupa los antecendentes de sus candidatos, pero "es un proceso extremadamente caro", dijo Glees. Por ello, el Gobierno tiene que ser muy cuidadoso con la información que comparte. "Intercambiar información tiene siempre peligro... pero es necesario", sostuvo Glees.

Algunas cosas, sin embargo, siempre se mantienen "Top secret", incluyendo la ubicación desde la que los jóvenes emprendedores hacen su trabajo con los ciberagentes británicos.

Por James Pheby