La UE afronta la dura batalla de poner cifras a su futuro sin Reino Unido

Bruselas – Decididos a lograr una Unión Europea climáticamente neutra e impulsar su industria militar, los mandatarios europeos intentarán el 20 de febrero poner cifras al porvenir de un bloque sin el Reino Unido, en una tensa cumbre consagrada a su futuro presupuesto común.

El Marco Financiero Plurianual 2021-2027 (MFP) centra la reunión, pero, más allá de los porcentajes, los europeos tienen entre manos el alcance del impulso que quieren dar a un bloque que en enero perdió a una potencia económica y militar.

«No debería haber acuerdo en esta cumbre. Ningún país mostró mucha voluntad de compromiso. Pero eso era de esperar porque están hablando a su opinión pública», apunta Marta Pilati, analista del European Policy Centre (EPC).

Sin sorpresas, las posiciones están muy separadas. Desde el grupo de los «Cuatro frugales», partidarios de contribuir menos al presupuesto común, a los «Amigos de la Cohesión», que abogan por la solidaridad, cada uno intentará imponer su visión.

Sobre las mesa, tendrán la propuesta de consenso del jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, que propuso un presupuesto 2021-2027 de 1,094 billones de euros, es decir, el 1,074% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE.

Responsables europeos reconocen que esta será la «cumbre de la redistribución de las pérdidas», dejando entrever que cada país tendrá que ceder. «Se avecinan negociaciones muy duras y difíciles», dijo la canciller alemana, Angela Merkel.

«Frugales» y «amigos»

Encajar todas las piezas del rompecabezas del MFP no es fácil. La UE quiere financiar nuevas prioridades como la lucha contra el cambio climático y la defensa, pero sin dejar de lado las ayudas a los agricultores y a las regiones menos desarrolladas.

Y todo ello en un contexto en que la marcha del Reino Unido, un contribuyente neto, representa una pérdida de 12.000 millones de euros anuales en las arcas comunitarias. El primer reto será así fijar el límite de las contribuciones nacionales.

El 1,074% de la RNB propuesto por Michel está por debajo del 1,114% que pidió la Comisión Europea en 2018 y del 1,3% de la Eurocámara. «Nos faltan 230.000 millones de euros», advirtió el presidente del parlamento, David Sassoli.

Pero Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia, apodados los «Cuatro frugales», ya señalaron que no se moverán del 1%. Para Alemania, el principal contribuyente, este es el punto de partida, pero está abierta a más si se priorizan las nuevas políticas. «La propuesta actual no incluye suficientemente la modernización», explicó el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, en referencia a las partidas destinadas al Pacto Verde europeo, a la protección de fronteras o a la tecnología.

Para el Fondo Europeo de Defensa, con el que la UE busca impulsar su industria militar frente a Estados Unidos, Rusia y China, la propuesta recoge, por ejemplo, 7.000 millones de euros, un poco más de la mitad de lo que la Comisión estima necesario.

Los Amigos de la Cohesión, que reúne a 16 países entre ellos España, denuncian en cambio los recortes en los fondos de cohesión y en la Política Agrícola Común, que pasarán de representar el 69% en el MFP 2014-2020 al 59%. La propuesta de Michel no resuelve «los problemas de divergencia dentro de la UE que han ocurrido desde la crisis [económica] de 2008» y «no reconoce el papel de la agricultura», en palabras de la ministra de Relaciones Exteriores española, Arancha González Laya.

Los «cheques», las reducciones en su contribución que obtienen algunos países, será otro de los escollos de la negociación, que los europeos quieren ultimar antes de finales de marzo para dar tiempo a su ratificación por la Eurocámara.

El parlamento advirtió de que un retraso en su aprobación podría poner en problemas el popular programa de intercambio de estudiantes Erasmus en 2021, aumentando así la presión sobre los líderes.

Por Toni Cerdà