Europa intenta escapar a la amenaza mortal del fentanilo

París – Una noche de diciembre de 2016 en el sur de Francia, Joseph, de 18 años, ya no se despertó. La razón fue un falso comprimido de morfina vendido de contrabando y que contenía fentanilo, un potente opiáceo que tras haber hecho estragos en América del Norte preocupa a Europa.

Este tipo de drama se ha vuelto corriente en Estados Unidos y Canadá, donde el fentanilo y otros opiáceos provocan decenas de miles de muertos por año. Pero Europa, hasta ahora relativamente protegida frente a este medicamento que calma el dolor y se ha convertido en droga mortífera, está lejos de ser impermeable.

La sustancia 50 veces más poderosa que la heroína y 100 veces más que la morfina, circula cada vez más en el Viejo Continente y es la causante de preocupantes picos de sobredosis mortales.

«Fuera de un contexto extremadamente preciso, como los enfermos de cáncer terminales, tomar fentanilo es peor que jugar a la ruleta rusa. Es imposible escapar», afirma Juliette Boudre, la madre de Joseph.

Adicto a los ansiolíticos (calmantes como el Xanax), de los cuales apreciaba la «sensación de estar en las nubes», su hijo cayó de manera progresiva en los analgésicos, empezando por la codeína.

A fines de 2016, el adolescente partió a Cannes para «limpiarse». Pero en una fiesta compró comprimidos presentados como «morfina o un derivado», cuenta su madre.

Son píldoras de contrabando y contienen fentanilo. Sumado a los ansiolíticos ya consumidos aquella noche, el cóctel será fatal: unos granos de esta droga pueden ser mortales.

Gráfico: Tatiana Magariños y Gustavo Izús / AFP

«Lo que es inquietante con el fentanilo es el perfil de los consumidores», señala Les Fiander, director de la brigada de estupefacientes en Europol. «Son bastante jóvenes y no saben lo que toman porque el fentanilo está a menudo mezclado con otras drogas, heroína, cocaína, y esto representa un gran peligro para individuos que no tienen ninguna tolerancia a los opiáceos», explica.

Asesino en serie en EEUU

La muerte de Joseph recuerda la suerte que corrió Prince, víctima de un analgésico adulterado que sin que él lo supiese contenía fentanilo. En Estados Unidos, el caso del emblemático cantante simboliza los estragos de una sustancia que se ha convertido en un verdadero asesino en serie.

Legal cuando se prescribe en forma de parches analgésicos, espray nasal o comprimidos que se disuelven bajo la lengua, muchos pacientes abusan del fentanilo y mueren «por prescripción médica» o por mal uso de medicamentos revendidos de contrabando.

El fentanilo también puede ser sintetizado de manera ilegal, a menudo en China o México, y luego enviado en simples paquetes por correo tras ser encargados en la ‘darknet’.

El polvo blancuzco o amarillento que llega al mercado negro puede ser fumado, esnifado, inyectado o bien incorporado en comprimidos. Pero tanto traficantes y usuarios son a menudo incapaces de dosificarlo al miligramo.

En 2018, 32.000 estadounidenses murieron de sobredosis de fentanilo y otros opiáceos, según cifras oficiales aún provisionales.

Este nefasto escenario comenzó a raíz de algunos laboratorios farmacéuticos que incitaron a médicos a prescribir analgésicos cada vez más fuertes, entre ellos el fentanilo de uso médico, creando así una población de dependientes.

Para frenar este fenómeno las autoridades restringieron las recetas, y entonces los estadounidenses se volcaron a la heroína y los traficantes aprovecharon para hacer correr el fentanilo  ilegal, más rentable y fácil de producir.

Gráfico: Gal Roma, Laurence Chu y John Saeki / AFP

En Europa, la situación es muy diferente, subrayan de manera unánime expertos consultados por la AFP.

El Viejo Continente beneficia de varios «factores protectores», resume el director científico del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), Paul Griffiths: las recetas de analgésicos están más reguladas y el fentanilo es muy poco prescrito, el uso de heroína es menos frecuente entre los jóvenes y el acceso a los tratamientos de reemplazo de esta droga es más fácil.

La crisis estadounidense engendra además una desconfianza entre los usuarios de heroína, acostumbrados sin embargo a consumir opiáceos, dice Magali Martinez, encargada de estudios en el Observatorio Francés de las Drogas y las Toxicomanías (OFDT).

«La mayoría considera al fentanilo peligroso a raíz del riesgo muy elevado de sobredosis y su carácter poco interesante: su efecto es descrito como más soporífero que eufórico», explica la investigadora.

«Descenso a los infiernos»

Y aún así, Jacques, un trabajador en el sector de la salud cuyo nombre ha sido modificado para preservar su anonimato, se hundió en el fentanilo médico, incluso «conociendo perfectamente los riesgos de dependencia».

Gracias a su estatuto y algunas artimañas, consiguió el medicamento durante cinco años: un verdadero «descenso a los infiernos», confiesa este francés de unos 50 años, «limpio» desde febrero de 2019 gracias a las reuniones diarias de Narcóticos Anónimos.

Cocainómano ya, probó el fentanilo tras divorciarse y para aliviar el dolor de las fracturas sufridas tras un accidente de moto.

Pasadas las primeras «descargas de placer» que le procuraron la ilusión de estar «feliz y conectado con la gente», se sorprendió rápidamente actuando «como un toxicómano básico»: de dos o tres esnifadas diarias pasó a «cinco o seis frascos de spray por día».

La dependencia y la carencia se adueñaron de él y aparecieron la somnolencia en el trabajo, sudores, malestares, agresividad, náuseas, estreñimiento y «dolores atroces en las piernas». Como no conseguía alivio, llegó al punto de masticar los parches para absorber directamente «una dosis concebida para tres días».

A pesar de dos sobredosis, a las que sobrevivió gracias a la intervención de amigos, no se detuvo. «Estaba atrapado, ya no lograba conseguir placer, solo tenía el sufrimiento», cuenta. «Los dos últimos años, cada tres días me decía: ‘paro’. Pero toda mi vida giraba en torno a mi próxima dosis».

Fuerte alza de las aprehensiones en Europa

El OEDT no tiene ninguna cifra global sobre las muertes directamente vinculadas al fentanilo en Europa. Contabiliza simplemente 8.200 muertos por sobredosis en Europa en 2017, incluyendo todo tipo de drogas. «Cerca del 70% de ellas están vinculadas a los opiáceos y entre ellas el 70% se debe a la heroína», detalla Griffiths.

Pero una muerte por sobredosis raramente se debe a una sola droga. Y ante la falta de precisión en los análisis toxicológicos europeos, el papel del fentanilo y sus múltiples derivados (existen decenas, ndlr) en los decesos registrados podría estar subestimado, según el OEDT.

Este temor es compartido por Juliette Boudre. Sólo identificó el fentanilo semanas después de la tragedia, al hacer analizar una de las píldoras ocultadas por su hijo gracias a un amigo policía en París. En el momento de la muerte, no hubo investigación.

Las incautaciones de esta droga aumentan en Europa. Según los últimos datos disponibles, se interceptaron quince kilos en 2017, contra uno solo el año anterior. Con esta cantidad se pueden fabricar «millones de dosis», explica Griffiths.

Gráfico: Gal Roma, Kun Tian y Patricio Arana / AFP

Señal del aumento de la oferta son los picos puntuales de sobredosis mortales registrados recientemente por varios países europeos. En 2017, el Reino Unido registró 75 muertes directamente vinculadas al fentanilo (+29% anual). La droga era utilizada para cortar la heroína, principalmente en el norte del país, según las autoridades.

En Suecia, el fentanilo y sus derivados se han vuelto más mortíferos que la heroína, provocando al menos 370 decesos desde 2014, según un informe del OEDT y Europol. Eran vendidos libremente en internet, antes de que el gobierno tomase medidas que frenaron de manera sensible el número de víctimas.

Estonia también se ha visto golpeada por el fentanilo: entre los toxicómanos era el opiáceo más consumido tras la escasez de heroína a principios de los años 2000″, según Griffiths. Desde 2001, el OEDT contabilizó 1.600 sobredosis mortales en este pequeño país báltico, en su mayoría debidas al fentanilo y otros opiáceos sintéticos.

Pero los esfuerzos sanitarios y policiales comienzan a rendir sus frutos: «el año pasado el fentanilo casi despareció» en el mercado estonio, según Griffiths.

En Francia, las consecuencias son limitadas. En el OFDT, Magali Martinez menciona «menos de 10 casos por año» vinculados directamente con el fentanilo y «siete casos mortales que conciernen a los derivados del fentanilo entre 2015 y 2018″.

Aún así, la vigilancia continúa para evitar un escenario como en Estados Unidos: un reciente informe de la autoridad del medicamento habla de 10 millones de franceses a los que su médico prescribe un narcótico opioide más o menos fuerte.

«La cuestión de cubrir el dolor crea un riesgo permanente de caer en una crisis sanitaria», teme Matthieu Noel, jefe de la división de análisis estratégico de la Oficina Anti Estupefacientes (Ofast).

Laboratorios clandestinos y la darknet

Varios pequeños laboratorios ubicados en Francia, Estonia, Alemania, Suecia, Polonia y Eslovaquia, y capaces de garantizar la producción completa de fentanilo fueron desmantelados por los servicios antiestupefacientes estos últimos años.

De todos modos, «la mayoría de la mercancía proviene de China a través de la darknet y llega a Europa en un paquete de los servicios de correos. Es un método muy anónimo, muy difícil de detectar», explica Les Fiander de Europol.

La agencia europea de policía «no quiere ser alarmista», agrega. Pero «toma este problema muy en serio» y colabora de manera regular con las autoridades estadounidenses.

El mercado se desarrolla. De los 49 nuevos opiáceos sintéticos detectados en los últimos diez años en el mercado europeo de drogas por el OEDT, 34 son derivados del fentanilo y seis fueron hallados por primera vez en 2018.

Ocultos en la ‘darknet’, los traficantes son «difíciles de identificar», cuenta el policía. Algunas redes «han demostrado ser operaciones muy sofisticadas, organizadas como una empresa farmacéutica o entidad comercial, con responsables para la logística, los pedidos, el contenido del portal…», explica.

Pero es la evolución del crimen organizado en México lo que más preocupa. En América del Norte, «los carteles mexicanos pasaron de las metanfetaminas al fentanilo porque es un tráfico muy lucrativo. Se abastecen directamente en China en gran cantidad» para filtrar la mercancía en Estados Unidos, detalla Les Fiander.

«Recientemente hemos identificado criminales mexicanos en Europa implicados en la producción de metanfetaminas. En el futuro, podrían dedicarse al fentanilo. Sería una situación muy grave», advierte.

Para los traficantes, el fentanilo «es una mercancía muy rentable», recuerda Griffiths del OEDT. Según la agencia antidroga estadounidense (DEA), un kilo de fentanilo ilegal puede generar por lo menos 1,5 millones de dólares de ganancias en Estados Unidos.

«Las drogas sintéticas van a volverse cada vez más importantes a medida que resulte más difícil encontrar lugares en el mundo donde plantar coca u opio», anticipa el experto.

«Hay una verdadera ventaja comparativa en desarrollar drogas sintéticas muy poderosas y el fentanilo entra por completo en ese modelo», continúa.

Frente al creciente peligro, las autoridades sanitarias europeas quieren facilitar el acceso a la naloxona, un antídoto capaz de contrarrestar una sobredosis y durante mucho tiempo solo accesible bajo receta.

Once países europeos disponen de un programa para lanzar al mercado kits listos para el uso (por inyección o espray), sin necesidad de consultar a un médico. De todos modos, la disponibilidad del remedio en las farmacias está aún lejos de ser suficiente, según los especialistas.