Los posibles impactos de la reforma europea de los derechos de autor

Bruselas – La reforma europea de los derechos de autor, adoptada por los eurodiputados, busca adaptar a la era digital una legislación de 2001, cuando los sitios como el popular Youtube ni existían, pero ¿cuál es su alcance?

Si el Consejo de la UE, que representa a los 28, aprueba también el texto el 9 de abril, los países del bloque tendrán dos años para transponerlo en su legislación nacional tras su publicación en el Diario Oficial de la UE.

¿Qué consecuencia para la prensa?

El conocido como Artículo 11 -que en el texto definitivo se convirtió en el 15- prevé la creación de una «derecho afín» o «derecho conexo» de los derechos de autor para la prensa.

Su objetivo es que plataformas como Google News o Facebook remuneren mejor a los medios de comunicación (diarios, revistas, agencias) por los artículos que utilizan de ellos.

Los editores de prensa negociarán con estas plataformas cómo pueden utilizarse y a qué precios sus artículos, protegidos durante dos años. También pueden renunciar a este derecho.

Los hipervínculos que comparten los internautas entre sí o las «palabras aisladas» para describir su contenido estarán exentos de cualquier obligación respecto a los derechos de autor.

Los ‘snippets’, «extractos muy cortos» de los artículos, también quedarían fuera del campo de aplicación, si bien la directiva no define su número de palabras.

Esto deja un cierto margen de interpretación a las diferentes capitales, cuando inicien la transposición del texto en su legislación nacional.

¿Y para Youtube y otras plataformas?

El Artículo 13 -que se convirtió en el 17- busca reforzar la posición de negociación de los artistas y titulares de derechos (músicos,…) ante las plataformas que usan sus contenidos.

La legislación responsabiliza jurídicamente a estas plataformas, como YouTube o Tumblr, de los contenidos que albergan, incitándolas a obtener licencias de los titulares de los derechos.

Para diferenciar los contenidos, entre aquellos con derechos de autor y el resto, una solución sería el uso de filtros de carga automáticos, como ya hace Youtube con Content ID.

Pero los partidarios de un internet libre, especialmente numerosos en Alemania, temen que estos filtros impliquen una especie de censura en la red.

Esos algoritmos, en su opinión, no serían capaces de distinguir entre el contenido que violaría los derechos de autor y el contenido que lo respeta, por ejemplo caricaturas o parodias.

Las pequeñas empresas o las ‘startup’ estarían exentas si cumplen tres criterios: menos de tres años de existencia, menos de 10 millones de euros de volumen de negocio y menos de cinco millones de visitantes únicos al mes.

¿Cómo reaccionarán los gigantes de internet?

La gran incógnita por el momento es la reacción de las plataformas a la nueva directiva, si bien Google, propietaria de YouTube, ya indicó que se implicaría en la aplicación del texto.

El grupo estadounidense indicó hace algunas semanas que la frecuentación de los sitios de información, en caso de adopción de la directiva, se reduciría en un 45%.

Este gigante de internet también ha probado recientemente el impacto de la reforma en la UE, proponiendo en algunos casos resultados de búsqueda en los que faltaban titulares o fotos, como si hubiera habido problemas de descarga.

Este invierno, Google llevó a cabo una campaña activa contra el Artículo 13, movilizando a los ‘youtubers’ en su sitio dedicado a compartir imágenes y amenazó con bloquear millones de vídeos.

España y Alemania ya intentaron en el pasado imponer un derecho conexo. En el primer caso, Google News respondió retirándose de ese mercado, mientras que, en el segundo, se espera todavía que la justicia europea se pronuncie sobre él.

Por Céline Le Prioux