Migraciones por el Mediterráneo

Roma – Los líderes de siete países del sur de Europa acordaron en una cumbre en Roma encarar unidos el desafío que supone para el viejo continente las migraciones masivas.

Para Italia, 2017 ha sido un año de cambios: el país pasó de un flujo masivo de migrantes en el primer semestre a un inicio de inmigración controlada, gracias a controvertidos acuerdos con Libia que limitaron las llegadas a 119.000, un 35% menos que en 2016.

En España, en cambio, los argelinos y marroquíes han engrosado las llegadas a las costas del país, que pasaron de 6.000 en 2016 a 23.000 migrantes en 2017.

En Grecia, el acuerdo entre la UE y Turquía limitó la cifra de llegadas a 28.800 personas, seis veces menos que en 2016.

Grecia alberga a más de 50.000 migrantes y refugiados, 14.000 de ellos apiñados en repletos campos de las islas del mar Egeo.

Por otra parte, en Italia, las autoridades han dejado de comunicar el número de solicitantes de asilo albergados en sus centros de acogida. La última cifra era de 200.000 en la primavera. Ello genera tensiones con la población local, y la inmigración se ha convertido en argumento privilegiado de los partidos populistas y de extrema derecha de cara a las elecciones legislativas italianas del 4 de marzo.

En ese contexto los países del sur de la UE abogan por un mejor reparto de la carga migratoria en el seno de la UE, ante el cargo económico y político que ello conlleva.

Paralelamente el número de migrantes muertos o desaparecidos en el mar Mediterráneo pasó de cerca de 5.000 en 2016 a 3.116 en 2017, la mayoría frente a las costas de Libia.

Número de personas que llegaron por el Mediterráneo. Gráficos: Thomas Saint-Cricq, Sabrina Blanchard, Marimé Brunengo