Pequeño glosario del Brexit, del “backstop” al Artículo 50

Londres – Del “backstop” al Artículo 50, el procedimiento de divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea parece a menudo estar escrito en una jerga ininteligible.

Estos son algunos de los términos utilizados para describir un proceso que podría prolongarse más allá de la fecha prevista del 29 de marzo.

Brexit:

Contracción de dos palabras inglesas, “British” y “exit”, significa la salida de Reino Unido de la UE. Su etimología se remonta a la aparición en 2012 de “Grexit”, término inventado por dos economistas de Citigroup para definir el riesgo de exclusión de Grecia de la Eurozona.

Duro o blando:

Como el turrón, el Brexit viene en dos versiones. La dura, que defienden los euroescépticos, consiste en salir de la UE sin acuerdo, desestimando unas consecuencias que consideran exageradas. Cortando bruscamente los puentes, la relación económica entre ambas partes pasarían a regirse por las reglas básicas de la Organización Mundial del Comercio.

La blanda sacaría a Reino Unido de la UE, pero manteniéndolo estrechamente vinculado a ella. El acuerdo de Theresa May corresponde a este tipo, pero existen versiones más blandas como la de Noruega, que incluye al país en el “mercado único europeo”.

Artículo 50:

También conocido como “cláusula de retirada”, fue introducido en la legislación europea por el Tratado de Lisboa de 2007. Rige el procedimiento que debe seguir un país para abandonar el bloque, estableciendo un plazo de dos años entre la fecha de notificación oficial y la retirada. Reino Unido es el primer miembro que lo utiliza.

Acuerdo de Retirada:

Es el nombre oficial del acuerdo de divorcio, un documento legal vinculante firmado en noviembre entre el gobierno británico y la UE y que debe ser ratificado por sus respectivos Parlamentos.

En sus 585 páginas, garantiza que Londres paga la parte del presupuesto europeo a la que ya se comprometió, protege la situación de cinco millones de expatriados europeos y británicos tras el Brexit y preserva el Acuerdo de Paz de 1998 en Irlanda del Norte evitando el retorno de una frontera cerrada con la vecina República de Irlanda.

Declaración política:

Firmada por todos los líderes europeos, acompaña al Acuerdo de Retirada pero tiene menor valor legal. Marca las grandes líneas de la futura relación que la UE y Reino Unido deben negociar tras el Brexit en materia de comercio, seguridad o defensa. Según este texto, de 26 páginas, esta relación debe ser “lo más estrecha posible”.

Backstop:

La solución definitiva para evitar una frontera en la isla de Irlanda debe ser el futuro acuerdo de libre comercio que Londres y Bruselas quieren negociar y que regiría al término de un período de transición previsto hasta el 31 de diciembre de 2020 pero prolongable hasta finales de 2022.

Sin embargo, si al término de ese plazo siguen sin haber hallado una solución, entraría en vigor el “backstop”, una “red de seguridad” que consiste en mantener una “unión aduanera” entre la UE y Reino Unido. Además, Irlanda del Norte mantendría las normas del “mercado único” necesarias para evitar una frontera clásica, como las relativas a los productos agrícolas o las fitosanitarias.

Unión aduanera:

La UE tiene la principal unión aduanera del mundo, constituida por sus 28 Estados miembros —contando a Reino Unido— a los que se suman Turquía, Andorra, Mónaco y San Marino.

Sus miembros abolieron los aranceles y las restricciones al comercio y adoptaron una política comercial común respecto a terceros países. El gobierno británico quiere salir de ella para poder firmar sus propios acuerdos bilaterales.

Mercado único:

Denominado también mercado interior, permite la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales —denominadas las “cuatro libertades”— entre los países miembros. El gobierno británico quiere salir de él para poder limitar la inmigración europea en su país.

BOB y Maybot:

En un país con un particular sentido del humor, y hastiado por un tema que se lleva debatiendo desde hace tres años, surgió el término “bored of Brexit” (BOB) para designar a quienes están “aburridos del Brexit” y solo quieren que todo se acabe.

También inventado, el apodo Maybot, acuñado por un periodista cansado de oír que la primera ministra respondía siempre con las mismas frases, hace alusión a la frialdad un poco mecánica de Theresa May y a los rígidos movimientos de robot con que en el último congreso del Partido Conservador bailó al ritmo “Dancing Queen” de ABBA.