Un acuerdo sobre migración en Alemania y muchas preguntas

Berlín – Centros fronterizos para demandantes de asilo y regresos previstos hacia países de entrada a la UE son dos de los puntos incluidos en el acuerdo migratorio pactado en Alemania para salvar el gobierno de Angela Merkel que provocan interrogantes a nivel europeo.

Centros de tránsito

El objetivo del acuerdo es reducir el número de demandantes de asilo en el país y solucionar así el conflicto interno en el gobierno de coalición de la canciller. Para esto, se trata de impedir a los migrantes cuya «demanda de asilo depende de otro país» entrar a Alemania.

La medida principal es la creación de «centros de tránsito», solución ya planteada por los conservadores alemanes durante la crisis migratoria en 2015. El concepto recuerda a las zonas extraterritoriales existentes en los aeropuertos, de donde los migrantes no autorizados pueden ser directamente reenviados.

Los rechazos serán realizados con base en acuerdos logrados con los países de ingreso de los migrantes, la solución europea tan apreciada por la canciller. En caso de que los países rechacen retomarlos, como ya  dijo Italia, los migrantes serán entonces reenviados hacia Austria «con base en un acuerdo con la República austriaca».

«Clarificación»

El vecino austriaco estaría entonces en primera línea. El país, dirigido por una coalición entre conservadores y extrema derecha, reclamó una «clarificación» de Alemania y se mostró dispuesto a tomar medidas para proteger su frontera sur con Italia y Eslovenia, por donde entran la mayoría de los migrantes, lo que podría desencadenar un efecto de dominó en Europa. La reacción de Italia, en particular, será muy esperada.

 

Los casos son relativamente poco numerosos, según el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, con unos 18.350 migrantes ya registrados en la base de datos Eurodac entrados entre enero y mediados de junio en Alemania. La gran mayoría de los migrantes llegan sin haber sido registrados previamente: Alemania registró unas 68.400 primeras peticiones de asilo entre enero y mayo.

SPD bajo presión

La aplicación del acuerdo logrado entre el Partido Demócrata Cristiano (CDU) de la canciller y el ala más a la derecha de su coalición (CSU) depende también del último socio gubernamental, el Partido Social Demócrata (SPD).

El SPD rechazó rotundamente estos «centros de tránsito» en 2015. «No tenemos necesidad de enormes cárceles en la frontera», denunció en su día Heiko Maas, actualmente ministro de Relaciones Exteriores.

Pero es probable que el SPD acepte al final. Si no es así, la coalición podría estallar y el partido, ahora en plena crisis, teme más que cualquier otra cosa que haya nuevas elecciones, en las que podría ser superado por la extrema derecha. «Pobre SPD», dijo el jefe de los Ecologistas, Robert Habeck.