Vientos contrarios en la UE antes de las elecciones europeas

París – En los últimos años, varios países europeos se han visto sacudidos por la emergencia de movimientos de oposición que desafían en las calles a los partidos en el poder.

Estos movimientos, que a menudo utilizan las redes sociales para organizarse, representan un elemento disruptivo con efectos desconocidos en las elecciones europeas de finales de mayo.

A continuación, un breve repaso de los principales movimientos contestatarios en Europa que han adoptado formas diferentes según los países.

Los ‘chalecos amarillos’ en Francia

Desde noviembre 2018, una ola de contestación sacude las principales ciudades de Francia. El colectivo de los ‘chalecos amarillos’, que nació en las redes sociales para protestar contra un aumento del precio de la gasolina, se convirtió rápidamente en un movimiento nacional de protesta contra la precariedad y la presión tributaria.

Pese a que los últimos sábados de protestas solo ha logrado sacar a las calles a entre 20.000 y 30.000 manifestantes -en comparación con 300.000 en diciembre- este movimiento ha puesto en jaque al gobierno de Emmanuel Macron.

A finales de abril, el presidente centrista anunció medidas para paliar las protestas, incluyendo recortes de impuestos, pero su millonario paquete de reformas no ha convencido a los más determinados, que siguen desafiándolo en las calles.

Los ‘Brexiters’ de Reino Unido

Reino Unido debía inicialmente abandonar la UE el 29 de marzo. Pero el firme rechazo del Parlamento británico al acuerdo de divorcio firmado por Theresa May con sus 27 socios europeos en noviembre obligó a la primera ministra a pedir dos prórrogas a la UE.

Si Reino Unido no logra encontrar a tiempo un acuerdo, participará en las elecciones europeas del 23 de mayo y el Partido del Brexit, liderado por el euroescéptico Nigel Farage, está determinado a hacerse escuchar.

La formación, que recogería el 30% de los votos, por delante del Partido Laborista (21%) y el Conservador (13%), según la última encuesta YouGov, se presenta como el «salvador del Brexit», capaz de concluir el divorcio entre Reino Unido y la UE.

Vox en España

Si hace cinco años, el movimiento de Pablo Iglesias, Podemos, sacudía la política española, ahora el terremoto llega desde el otro extremo del espectro político con Vox.

La formación de ultraderecha, que rechaza la inmigración ilegal y defiende la familia tradicional, se convirtió en las elecciones legislativas de abril en la quinta fuerza política de España.

Y aunque todavía no han cerrado ninguna alianza, ha tenido contactos con diferentes representantes de la extrema derecha europea, como el italiano Matteo Salvini o la francesa Marine Le Pen, y espera repetir escenario a nivel europeo.

La Hungría anti-Orban

Viktor Orban, el ultranacionalista primer ministro de Hungría, se ha convertido en una de las figuras más polarizadoras en la historia postsoviética del país.

Sus políticas controvertidas, incluida su reforma laboral denunciada como una «ley de esclavos» y la represión de la inmigración, han sacado a las calles a miles de personas en Budapest y otras ciudades del país.

Una de las mayores manifestaciones fue el 16 de diciembre, cuando 15.000 personas tomaron las calles del centro de Budapest, en respuesta al llamamiento de sindicatos, partidos de oposición y oenegés.

Eslovaquia contra la corrupción

El asesinato del periodista de investigación Jan Kuciak y su prometida en febrero de 2018, cuando estaba a punto de publicar una historia sobre supuestos vínculos entre políticos eslovacos y la mafia italiana, provocó protestas de una magnitud nunca antes vista en la historia del país.

Las protestas derribaron al gobierno del primer ministro Robert Fico y desencadenaron una transformación política en Eslovaquia que culminó con la elección de la activista anticorrupción Zuzana Caputová como presidenta este año.

Discurso de odio en Polonia 

El asesinato del muy popular alcalde de Gdansk, Pawel Adamowicz, en enero, provocó una ola de indignación en el país.

Para muchos polacos, el verdadero responsable de este asesinato no era el desequilibrado que lo apuñaló acusándolo de ser indirectamente el responsable de su larga estancia en prisión, sino el discurso de odio que polariza a la clase política y a la sociedad polaca.

La hostilidad latente entre el partido conservador en el poder Derecho y Justicia (Pis) y la oposición centrista ha transformado en los últimos años el debate público en el país en un intercambio de acusaciones mutuas, insultos y amenazas.

La Alemania de Pegida

El tema migratorio y los rumores en torno al Pacto de Marrakech -según los cuales la UE cedería a la ONU la toma de decisión sobre la entrada de migrantes a su territorio- galvanizó a la extrema derecha alemana en diciembre, en particular al movimiento Pegida, acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente.

Aunque los manifestantes llevaron brevemente un ‘chaleco amarillo’, su mensaje es esencialmente antigobierno y antiinmigración. Reclaman la renuncia de la canciller Angela Merkel -culpable, según ellos, de haber abierto en 2015 las puertas del país a los refugiados sirios y afganos-, la defensa de los pueblos europeos y la supresión de todos los derechos de los extranjeros.

Por María Elena Bucheli y Anne Chaon