El peso de las principales fuerzas euroescépticas en la Unión Europea

París – Las fuerzas euroescépticas, muy diversas, ganaron peso en muchos países de la Unión Europea (UE).

El euroescepticismo no se ajusta siempre a las divisiones políticas clásicas. Así, algunos partidos de extrema derecha no cuestionan la UE, mientras que una parte de la izquierda radical desearía distanciarse de ella.

Reino Unido 

En principio, los euroescépticos son mayoritarios en el Reino Unido, donde el 52% de los electores votaron a favor del Brexit en el referéndum de 2016. Pero, paradójicamente, las vicisitudes de este Brexit empujarán probablemente a los británicos a participar en mayor número en las elecciones europeas.

Actualmente, de los 73 eurodiputados del país, una buena parte de los 18 conservadores y 24 miembros del UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) electos en 2014 son hostiles a la UE.

Estos últimos se encuentran ahora dispersos, divididos entre quienes se mantuvieron en el UKIP y quienes se unieron a su líder histórico, Nigel Farage, en el Partido del Brexit, que va viento en popa en los sondeos.

Hungría 

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, basó su campaña electoral para el 26 de mayo en la denuncia de las instituciones europeas.

Tras haber atacado, en vano, las cuotas de acogida de refugiados ante el Tribunal de Justicia de la UE, es blanco de una demanda de sanciones del Parlamento Europeo, que le reprocha haber metido en cintura a los medios, la justicia y la universidad.

Su partido, el Fidesz (con 12 eurodiputados de 21 húngaros) fue suspendido en marzo del Partido Popular Europeo (derecha).

Polonia 

El gobierno conservador del PiS (Partido Derecho y Justicia, dirigido por Jaroslaw Kaczynski, con 14 eurodiputados de 51) está amenazado con sanciones europeas por no respetar el Estado de Derecho en lo relativo a una reforma del Tribunal Supremo.

República Checa

Nombrado por Milos Zeman, un presidente euroescéptico y prorruso, el primer ministro, Andrej Babis, del partido populista ANO (con dos eurodiputados de 21 pero casi el 30% de votos en las legislativas de 2017), se opuso a Bruselas en la cuestión inmigratoria y se arriesga a un procedimiento europeo por conflicto de intereses vinculado con su imperio industrial.

Un partido de extrema derecha y euroescéptico, el SPD (19 diputados nacionales de 200) aspira a entrar en la Eurocámara.

Rumanía

El gobierno socialdemócrata rumano está amenazado por la Comisión de Sanciones debido a un controvertido proyecto de reforma del sistema judicial. El presidente de la República, Klaus Iohannis (proeuropeo de centro-derecha), convocó un referéndum el mismo día de las elecciones europeas para oponerse a esta reforma.

El hombre fuerte del Partido Socialdemócrata es el ex primer ministro Liviu Dragne, condenado por fraude electoral.

Italia 

El gobierno italiano se opone de plano a la mayoría de sus socios europeos, al cerrar sus costas a la llegada de refugiados y con el pulso que mantuvo con la Comisión -que concluyó con un compromiso- por su presupuesto para 2018.

Las dos formaciones que lo integran, la Liga, de Matteo Salvini (seis eurodiputados de 73), y el Movimiento 5 Estrellas, de Luigi di Maio (12), basaron su éxito en un discurso antimigrantes y anti-UE, aunque no defienden la salida de la zona euro.

Austria 

El líder del partido de extrema derecha y euroescéptico FPÖ, Heinz-Christian Strache, es el número dos del gobierno del canciller conservador Sebastien Kurz.

El FPÖ (tres eurodiputados de 18), que tiene un discurso muy duro contra la inmigración, dejó de lado su reivindicación de salida de la UE y del euro.

Dinamarca

El Partido Popular danés (tres eurodiputados de 13), formación contra la inmigración que plantea una salida a medio plazo de la UE, apoya al gobierno minoritario de centro-derecha, aunque no participa en él.

Estonia 

El partido euroescéptico de extrema derecha EKRE, que logró un avance en las legislativas del 3 de marzo pero no dispone de ningún eurodiputado, participa desde el 24 de abril en el gobierno dirigido por el centrista Juri Ratas.

Portugal  

El Bloque de Izquierda, que plantea una salida del euro pero no de la UE, y el Partido Comunista, a favor de abandonar la moneda única y eventualmente la UE, apoyan al gobierno socialista, aunque no participan en él. Estas formaciones están representadas por cuatro de los 21 eurodiputados portugueses.

Finlandia 

El partido Verdaderos Finlandeses (2 eurodiputados de 13), favorable a la salida del euro aunque dejó de lado su programa antieuropeo cuando participó en el gobierno entre 2015 y 2017, logró un gran éxito en las legislativas del 14 de abril.

Con un discurso antiinmigración y escéptico con el cambio climático, quedó en segunda posición, por detrás de los socialdemócratas.

Francia 

El Frente Nacional (15 eurodiputados de 74) se rebautizó Agrupación Nacional y rebajó el discurso antieuropeo de la campaña presidencial de 2017, aunque mantuvo su discurso antiinmigrantes. Encuentra competencia en otros movimientos como Debout la France o Patriotes, con dos eurodiputados cada uno.

En la izquierda, la Francia Insumisa (3) defiende el no respeto de los tratados europeos en materia presupuestaria, pero no una salida formal de la UE.

Alemania

Alternativa para Alemania (AfD), una formación antieuro y antiinmigrantes creada en 2013, logró un 12,6% de los votos en las legislativas de 2017, estremeciendo el escenario político.

En 2015 obtuvo siete eurodiputados (de 96) pero las deserciones lo dejaron con apenas uno.

Suecia 

Los Demócratas de Suecia (dos eurodiputados), que plantean una salida de la UE, se posicionan como árbitros entre los dos grandes bloques dominantes, izquierda y derecha.

Holanda

El Partido por la Libertad, de Geert Wilders, antiislam (cuatro eurodiputados), se convirtió en 2017 en la segunda fuerza del Parlamento holandés.

Se topa con la competencia del Foro por la Democracia, sin eurodiputados pero que entró en el Senado en marzo.

Por Vincent Drouin